Consultoría Tecnológica y Oficina Técnica

En los últimos años, con los continuos avances tecnológicos y la formación que ello precisa, ha surgido la consultoría técnológica, como un nuevo servicio que persigue aprovechar al máximo el uso de la tecnología y acercar la innovación a todas las empresas.

Una consultoría técnológica (o consultoría técnica) es un servicio que consiste en evaluar cualquier sistema, proceso o producto, con el objetivo de mejorar la tecnología que lo rodea y optimizar su rentabilidad.

La oficina técnica (departamento de proyectos o diseño), es la encargada de diseñar y desarrollar servicios para satisfacer las necesidades del mercado. 

Ambas, pueden ser de los siguientes tipos:

Estratégica

Relacionada con los planes estratégicos de la empresa para conseguir buenos resultados y más óptimos en el área de IT, así como ser más productivos.

Sectorial

Contamos con equipos multidisciplinares que nos permite aportar un enfoque global en el sector de banca, Ciberseguridad, auditorías, BPO (Business Process Outsourcing), Desarrollo, CRM, APP´s, Turismo Inteligente y Smart Cities.

De negocio

Ayudamos a las organizaciones a desarrollar y rediseñar sus procesos de negocio, siempre centrándonos en la obtención de soluciones innovadoras y alineadas con las directrices estratégicas de las compañías, por ello englobamos tanto la diagnosis, como el diseño y desarrollo de modelos basados en todos los aspectos generadores de valor y recursos.

Los servicios de Consultoría y Oficina Técnica pueden ser utilizados siempre que haya la necesidad de desarrollar proyectos desde cero y no exista en el cliente personal cualificado o con el tiempo suficiente para su diseño, implementeción, puesta en marcha y mantenimiento posterior.

  • Desarrollar proyectos administrados por especialistas en gestión de proyecto.
  • Utilizar los mejores procesos, herramientas y metodologías del mercado.
  • Informaciones altamente precisas para tomar decisiones en todos los niveles.
  • Proyectos planificados con precisión y con los riesgos calculados y mitigados.
  • Expectativas realistas, documentos y resultados claramente definidos.
  • Entregas en proyectos de todos los niveles de complejidad.
  • Efectivo control del alcance, tiempo, recursos y calidad del proyecto.
  • Desarrollo del proyecto con aprobación de fases por el cliente.